Síndrome del «corazón roto»

El síndrome del “corazón roto”, también conocido con “takotsubo”, es un trastorno cardiaco que asemeja a un infarto, pero es reversible en la mayoría de los pacientes. Aunque parecía una condición benigna, hoy día se conoce que existe un no desdeñable riesgo de mortalidad.

 

Por qué sucede

Este síndrome suele tener un desencadenante estresante, que suele ser emocional. Los mecanismos que

subyacen al síndrome del «corazón roto» aún no están del todo aclarados, pero existe evidencia de

que hay un aumento de la estimulación del sistema nervioso simpático (el sistema biológico de lucha y

huida, común a muchos seres vivos). Estos hallazgos nos hacen pensar una vez más en la importancia

del eje CEREBRO-CORAZÓN.

 

Eje cerebro corazón

 

Se sabe que el sistema cardiovascular está regulado en gran parte por el sistema nervioso autónomo a

través del nervio vago. Además, existen estructuras cerebrales que sustentan este control, como son: la

corteza insular, la corteza cingulada anterior y la amígdala. Estas áreas, además de regular las

emociones y las respuestas al estrés (ansiedad, depresión…), ejercen su influencia sobre la frecuencia

cardiaca (pulsaciones) y la contracción de músculo cardiaco a través del sistema nervioso autónomo:

sistema simpático (lucha, huida) y sistema parasimpático (reposo).

 

La corteza insular

 

El papel principal de integrar los estímulos emocionales, cognitivos y aquellos del sistema nervioso

autónomo se lo lleva la corteza insular. Esta región, cuando se daña por ejemplo en un infarto cerebral o

en una epilepsia, puede dar lugar a arritmias y otras anomalías cardiovasculares como es el síndrome

del «corazón roto».

 

Relevancia 

 

Aunque aún queda camino por investigar, si asumimos que una alteración de este eje cerebro-corazón

pueden ser la causa principal del “takotsubo”, nuestra línea de tratamiento puede cambiar desde una

terapia estrictamente farmacológica a un tratamiento combinado, asociando medidas de reducción y

gestión del estrés también para su prevención.

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