Desgaste en profesionales sanitarios

Los profesionales sanitarios trabajamos en ambientes de altas demandas laborales, asistenciales y emocionales. Contamos con escasos periodos de descanso y no solemos poner en primer lugar nuestras propias necesidades. Este «ir a la carrera» determina que lleguemos al desgaste mucho más rápido que en otras profesiones, lo cual va a influir no sólo en nuestro rendimiento profesional sino también en nuestra vida personal, relaciones sociales y salud biopsicoemocional.

El desgaste persistente está a la orden del día en profesiones como enfermería, medicina, trabajo social, psicoterapia y cualquier trabajo donde se esté en primera línea asistiendo a dolientes.

Y aunque nos llamen «superhéroes y superheroínas», en verdad no lo somos. Somos en su mayor parte seres sensibles y con un alto sentido de la responsabilidad y vocación de ayuda, que tenemos muchas cualidades de utilidad, pero que cuando las usamos EN EXCESO, se pueden volver indudablemente en contra de nuestro bienestar, llevando al desgaste.

➡️ EL HACER: parece que todo es urgente, no puedes relajarte. Tu agenda está llena de actividades dentro y fuera del trabajo. Te encantaría descansar (o eso dices a la gente) pero «no tienes tiempo». Sientes agotamiento y puede que estés enfermando con frecuencia.

➡️ EL DAR: decir «no» a los demás parece imposible, aunque estés luchando por mantenerte a flote. Estás con un foco permanente en los demás y puede llegar un punto en que ya no lo sientas como algo gozoso sino como una obligación, pudiendo hacerte conectar con negatividad, soledad, resentimiento y melancolía.

➡️ EL LOGRAR: tus innumerables proyectos empiezan a sentirse como desafíos agotadores hasta sentirte miserable. Llevas una batalla interior con el perfeccionismo, el síndrome del impostor y te sientes un fracaso. Puede que tiendas a enfermar y a perder confianza en tus capacidades.

➡️ EL PENSAR: tu mente se acelera y no puedes dejar de pensar, como si tuvieras que controlar o tener la solución o repasar lo que acabas de hacer o decir. Conectas con menos capacidad de concentrarte y menos creatividad, pues estás agotando tus energías e incluso puede que caigas en ciclos de ansiedad y nerviosismo.

¿Te has identificado con alguno de estos excesos?

 

Si es así, te cuento cómo puedo ayudarte en este enlace 

 

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